Las competencias que deben tener las personas deben ser concebidas en función de que cada quien debe hacer lo que le corresponde en el momento indicado. En tal sentido es prudente señalar, que la persona que se desempeña en la actividad deportiva debe hacer lo que le corresponde de acuerdo al oficio que desempeña en las mismas. Cada quien constituye un vínculo demasiado importante en las actividades deportivas que se desarrollan en los distintos deportes, en el cual el fútbol de salón no es distinto al resto de las actividades. Siendo que el orden es que cada persona se dedique a sus actividades, tal situación no debe confundirse con el trabajo en equipo para salir solventes en cuanto al éxito que se espera.
En el amplio mundo de las actividades deportivas convergen dentro de las organizaciones, como conocen quiénes están en la misma amigos lectores: directivos, entrenadores, árbitros, atletas, en algunos casos hay profesionales o personas que desarrollan oficios, que apoyan a los equipos de trabajo. Cada uno de los señalados tiene su responsabilidad, la cual es bien visto de acuerdo al eficiente desempeño de cada persona. Que cada quien haga lo que le corresponde; que no hagan las de ellos, y las de otros con la intención de aprovecharse desde lo personal. No se debe ser “juez y parte” en las acciones, o lo que es lo mismo organizar y resolver para sí mismo, en lugar de que lo hagan a quien corresponde según las normativas antes establecidas en todo caso.
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